Cuando tienes un año de no ver a un niño, que hace un año tenía 4 años, y te vuelve a ver y se lanza a darte una abrazo y un beso, no tiene madre. Me pasó hoy con mi pequeño primo Efrén. Tenía tiempo de no verlo y se le pinto una sonrisa en su pequeña cara, de su enorme cráneo. Fue un instante hermoso. Ese tipo de amor sincero, inocente, solo te lo puede dar un niño de 5 años.
Te mueve el mundo.
Me hizo feliz. Olvide todos mis problemas existenciales, durante todo el día por culpa del pequeño Efrén.
Ojalá pudiéramos ser todos así, capaces de contagiar de alegría a otro ser con en esa misma magniud.
roger
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario