Estamos vivos, consientes, con capacidad de pensar y no nos falta ninguna de nuestras extremidades, y aún así decimos que no podemos hacer muchas cosas. En la tarde estaba viendo un programa, Etreme Makeover en el People And Arts, tenía mucho de no ver algo así, que me llenara los ojos de lágrimas. Estaban haciendo mejorías a un campamento con personas que padecieran cualquier tipo de discapacidad. Fue la media hora más masoquista que he tenido en mi vida, era inevitable cambiar de canal. Lo que más me dio tristeza fue esta niña que ni de pedo sobrepasaba los 13 años de edad, con toda clase de pedos físicos, ella estaba consiente que tenía una enfermedad terminal y que moriría, me sorprendió la fuerza que tenía esa niña.
¿Y todavía nos quejamos? No está chido. La gente que me conoce piensa que soy un culero, mamón y sobre todo insensible. Al ver ese programa me dieron donde más me dolió. Ver a esa gente, que no tiene brazos, que están ciegos o que realmente y literal, se los esta cargando la chingada, no tienen limitaciones. ¿Cuantas veces no nos hemos puesto limitantes nosotros mismos? Somos unos imbéciles realmente. Si ellos que les faltan no uno, si no los dos pinches brazos, pueden pintar, porque tu humano, que estás completo, no lo haces?
Si hay algo que me da tristeza es que seamos tan cerrados. Las limitaciones no existen, solo en la mente de las personas que quieren creer que no hay mas allá para ellos. ¡Es mentira! La cosa es que estamos muy acostumbrados a que todo se nos dé fácil y si no lo tenemos así, ya no queremos continuar con lo que estábamos haciendo. Me da chingadera la verdad. He abierto los ojos, creo. O por lo menos por un momento me sensibilice.
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